El presidente ya habla de Línea 4: entonces no dejemos la Línea 1 del Metro a mitad de camino
Extensión Metro Bogotá Calle 100. El presidente Abelardo De La Espriella promete terminar la Línea 1, avanzar en las líneas 2 y 3 y comenzar a pensar en una Línea 4. París construye 200 kilómetros de nuevas líneas alrededor de una idea sencilla: una línea aislada transporta pasajeros; una red conecta una región. Para Bogotá, el siguiente paso lógico es llevar la Línea 1 a la Calle 100 y planear desde ahora su crecimiento hacia el norte

Durante décadas Bogotá discute si construye Metro.
Ahora que finalmente lo estamos construyendo, tenemos que evitar un error distinto: pensar demasiado pequeño.
El presidente Abelardo De La Espriella recorre esta semana las obras junto al alcalde Carlos Fernando Galán. La Línea 1 ya supera el 81 % de ejecución y el presidente asume públicamente tres compromisos: terminarla, avanzar en las líneas 2 y 3 y comenzar a pensar en una Línea 4.
Celebro esa declaración.
En Bogotá necesitamos llegar al punto en que hablar de una nueva línea del Metro deje de ser un acontecimiento generacional y se convierta en planeación normal de ciudad.
Pero si ya estamos hablando de la Línea 4, hay una pregunta inevitable: ¿por qué permitir que la Línea 1 termine en la Calle 72 si ya existe una ruta institucional para extenderla hasta la Calle 100?
París entiende que el valor está en la red
El Grand Paris Express no está construyendo simplemente “otra línea”.
Está desarrollando alrededor de 200 kilómetros de Metro y 68 estaciones. Cerca del 80 % de las nuevas estaciones estarán conectadas con la red existente y el sistema proyecta movilizar alrededor de tres millones de pasajeros diarios.
La lógica es importante.
Una estación vale más cuando permite cambiar a otra línea. Una línea vale más cuando conecta con trenes, buses y otros corredores. Y una red vale más cuando multiplica las combinaciones posibles de origen y destino sin obligar a que todos los viajes pasen por el mismo lugar.
Por eso París construye conexiones, no kilómetros aislados.
El Banco Mundial ha documentado que la infraestructura de transporte urbano produce efectos que van mucho más allá del viaje mismo: modifica el acceso a empleos, oportunidades y funcionamiento espacial de una ciudad.
Ese es el debate que debemos tener aquí.
La Calle 100 ya no es una idea
Durante la discusión del Plan Distrital de Desarrollo impulsamos que la extensión de la Línea 1 quedara incorporada dentro de las apuestas de expansión metroferroviaria.
Después ocurre algo fundamental: CHEC presenta una iniciativa privada para estudiar la extensión y el Comité Distrital de APP da concepto favorable para avanzar a factibilidad. Eso no significa que la obra esté adjudicada —sería incorrecto decirlo—, pero sí significa que la propuesta ya recorre una ruta técnica e institucional.
El proyecto contempla aproximadamente 3,25 kilómetros y tres estaciones adicionales. Su importancia no está solamente en agregar tres puntos al mapa: conecta mejor el Metro con otros corredores y ayuda a aliviar el nodo de la Calle 72.
Para Suba y Usaquén, eso importa.
Para el futuro Regiotram, también.
Y para una eventual extensión aún más al norte, es el primer paso.
Bogotá necesita un Plan Maestro de Red Metro, no una colección de proyectos
Mi propuesta es que Nación y Distrito construyan desde ahora una visión de red a 2050.
No para comprometer irresponsablemente recursos que no existen, sino para definir corredores, nodos de integración y secuencia.
Primero debemos terminar bien la Línea 1.
Después, llevarla hasta la Calle 100.
Y paralelamente estudiar con rigor su continuidad hacia el norte y una eventual integración regional en La Caro, comparándola técnicamente con otras alternativas.
El objetivo no es imponer una solución antes de tener estudios.
Es exactamente lo contrario: evitar que Bogotá llegue otra vez tarde a decidir cómo crece.
El Grand Paris Express entra en servicio por etapas. No espera terminar toda la red para pensar en la siguiente pieza.
Eso es planeación.
Presidente: usted tiene razón. Bogotá necesita Línea 2, Línea 3 y algún día Línea 4.
Pero construir una red también significa completar inteligentemente lo que ya empezamos.
El Metro no puede quedarse corto.
¡Hagamos que Bogotá funcione! Juan David Quintero Concejal de Bogotá




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