Bogotá pone un comparendo a un colado cada dos minutos: el problema es que todavía creen que no pasa nada
Entre enero y julio de 2026 se impusieron 122.925 comparendos a colados del sistema TransMilenio, 21,2 % más que un año atrás. París y Los Ángeles muestran que combatir la evasión requiere algo más que multas: infraestructura difícil de vulnerar, alta probabilidad de detección, protección a los trabajadores y sanciones que realmente se ejecuten. Bogotá debe construir ese modelo antes de estrenar el Metro.

En Bogotá estamos poniendo un comparendo relacionado con colados en TransMilenio cada dos minutos y 29 segundos. No es una metáfora: son 122.925 sanciones entre enero y julio de 2026, un promedio de 579 cada día y un incremento de 21,2 % frente al mismo periodo del año anterior.
La primera reacción podría ser celebrar que estamos controlando más. La mía es otra: ¿cómo podemos imponer casi 600 comparendos diarios y seguir teniendo una crisis de evasión?
El dato más revelador está escondido dentro del total. Cerca del 71,6 % de esos comparendos —87.957— corresponde al ingreso o salida por lugares no autorizados; 34.968 están directamente relacionados con evadir el pago. El problema, entonces, no empieza ni termina en el torniquete. También tenemos estaciones y portales cuyos accesos siguen siendo vulnerables.
Esto coincide con lo que venimos advirtiendo. La evasión troncal alcanzó 15,19 % durante el segundo semestre de 2025 y el propio sistema ha reconocido afectaciones en mecanismos de control de acceso, entre otras causas. Cuando la infraestructura facilita incumplir la regla, ninguna campaña pedagógica alcanza.
Pero hay una segunda explicación todavía más importante.
La teoría de disuasión lleva décadas mostrando que la severidad de una sanción importa menos que la percepción de que efectivamente habrá una consecuencia. El National Institute of Justice de Estados Unidos resume la evidencia de una manera contundente: la certeza de ser detectado disuade mucho más que aumentar drásticamente el castigo.
Eso cambia la pregunta.
París no combate el fraude solamente subiendo multas
En 2025, la RATP de París presenta un plan para reducir la evasión a la mitad. Tiene 20 medidas agrupadas en cuatro verbos: prevenir, controlar, sancionar y proteger a los agentes. Entre las medidas aumenta a 70 euros la sanción inmediata por viajar sin título válido, pero la multa es apenas una pieza de un modelo mucho más amplio.
Eso es exactamente lo que Bogotá debe entender.
Los Ángeles también está reforzando físicamente sus estaciones. LA Metro reporta que, después de instalar accesos más altos y resistentes en estaciones de alto tráfico, los reportes relacionados con seguridad, vandalismo y limpieza disminuyeron 69 % en esas estaciones; también ha desarrollado sistemas de validación de salida y mayor presencia institucional. Es un resultado reportado por la propia agencia y debe evaluarse como tal, pero demuestra algo elemental: el diseño de una estación modifica comportamientos.
Bogotá sigue discutiendo el fenómeno demasiado fragmentado. TransMilenio instala una puerta; Policía hace un operativo; Seguridad pone comparendos; un guarda intenta impedir un ingreso; después aparece otro video viral.
Necesitamos convertir piezas dispersas en un sistema.
Mi propuesta: cuatro barreras antes de llegar al Metro
La primera es infraestructura. Debemos identificar estación por estación dónde se concentra la evasión y cerrar físicamente los puntos vulnerables: torniquetes piso a techo, puertas, cerramientos y diseños que hagan difícil entrar sin pagar.
La segunda es detección. Los datos deben identificar horarios, estaciones y modalidades críticas para concentrar recursos donde realmente están los colados. No necesitamos el mismo despliegue a todas horas en todas partes.
La tercera es consecuencia. Si existen miles de comparendos que nunca se hacen efectivos, la sanción se convierte en escenografía. Bogotá debe medir no solamente cuántos impone, sino cuántos identifica correctamente, cuántos cobran y cuánta reincidencia existe.
La cuarta es autoridad especializada. Por eso he propuesto el EMAC: una coordinación especializada entre Policía, autoridades de convivencia, Fiscalía cuando corresponda y el sistema de transporte, no únicamente para la evasión sino para agresiones, vandalismo, hurtos y hechos violentos.
No podemos estrenar el Metro con la misma cultura de colados que hoy padecemos en TransMilenio.
Y tampoco podemos seguir transmitiendo al usuario cumplido el peor mensaje posible: que madrugar, hacer fila, cargar la tarjeta y pagar es opcional, mientras saltarse la regla sale gratis.
El problema de los colados no se resuelve con una multa más cara. Se resuelve construyendo una ciudad donde incumplir la norma deje de parecer fácil.
¡Hagamos que Bogotá funcione!
Juan David Quintero Concejal de Bogotá



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